Las empresas agrotecnológicas han proliferado en los mercados emergentes con tecnologías que aumentan el rendimiento y la resiliencia climática de los pequeños agricultores. Aunque disponen de activos limitados para obtener financiación por sí mismos, ofrecen a los bancos y microfinanza (IMF) la oportunidad de aprovechar las plataformas digitales para ampliar el crédito al sector rural.
Existen varios modelos para vincular a las entidades financieras con las empresas de tecnología agrícola, lo que mejora sus capacidades mutuas. A través de ejemplos prácticos y estudios de casos, este curso explorará estos modelos y las estrategias necesarias para superar los retos operativos identificados en experiencias del mundo real.
Por último, el curso abordará cómo promover inversiones que mejoren la productividad y el perfil de riesgo de los clientes. Se analizarán las lecciones aprendidas en relación con el diseño de productos financieros, la identificación de tecnologías resistentes al clima y cómo salvar la brecha de conocimientos entre las necesidades sobre el terreno y las ofertas financieras.